jueves, 27 de septiembre de 2012

Veámoslo un poco con tus ojos… El futuro ya llegó!


Una cuestión que surge de la lectura de los textos y de las prácticas compartidas por los participantes en los foros de discusión y debate es si debemos/podemos incluir estas herramientas (Blog y Microblogging o Twitter) en nuestras prácticas educativas actuales. Rápidamente aparecen un sinfín de motivos para postergar esa inclusión (como el tiempo que demanda, las dificultades “tecnológicas” que aparecen con su implementación o el desconocimiento por parte de algunos docentes) que, a veces, nos impiden analizar los motivos por los que deberíamos/podríamos incluirlas.

Un aspecto central que no debemos soslayar es que esas herramientas ya existen, ya son parte de nuestra cultura, ya están disponibles (para cada vez más gente). Su existencia en la sociedad y su utilización (masiva o no) no dependen del hecho de que los docentes decidamos incluirlas o no en nuestras prácticas educativas. Nuestros estudiantes ya las usan. Es cierto que utilizan estas (y otras) herramientas con otros fines pero está en nosotros buscar las maneras (atractivas y creativas) de que los estudiantes vean en estas prácticas otros usos posibles.

Es cierto que estas herramientas no fueron creadas con fines educativos (y eso nos obliga a conocerlas en profundidad para analizar sus fortalezas y sus debilidades) pero en principio parecen tener variadas cualidades y características que les brindan una potencialidad enorme como herramientas de apoyo a las prácticas de enseñanza y a las prácticas de aprendizaje.

Como dice Henry Jenkins (2006) “importan qué herramientas están disponibles para una cultura, pero importa mucho más que elige hacer esa cultura con las herramientas”.

Las preguntas podrían ser ¿Qué elige hacer la cultura con estas herramientas? ¿Qué elige hacer la educación con estas herramientas? ¿Qué elegimos hacer nosotros con estas herramientas?

domingo, 16 de septiembre de 2012

De la Web 1.0 (y la Educación tradicional) a la Web 2.0 (y a una Educación mejor).


Las (nuevas) Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) son herramientas que, evidentemente, pueden sernos de gran ayuda en nuestras prácticas pedagógicas, no sólo por lo relevantes (y atractivas) que pueden resultar para nuestros estudiantes, sino por su valor intrínseco desde el cual redefinen y resignifican nuestras propuestas didácticas.

La lectura de la bibliografía me hizo pensar en una estrategia de gran ayuda en mis clases, una analogía: la Web 2.0 es a la Web 1.0, lo que la Educación innovadora, democrática (y democratizante), inclusiva, constructivista y verdaderamente (trans)formadora es a la Educación tradicional.

La Web 2.0 es un término que describe un hecho disruptivo que dio paso a una Web más abierta y dinámica, que permite a sus usuarios crear espacios propios, producir contenido y opinar; como alternativa superadora de una Web (1.0) cuya lógica estaba en concordancia con la producción de contenido jerárquico, controlado por grupos reducidos de expertos y académicos, como “proveedores de contenido” (Dede, 2008).

En esa misma línea, la Educación actual se encuentra (o debería encontrarse) en un momento de ruptura y transición hacia un espacio más abierto y dinámico que de cuenta de los cambios de paradigma y de las necesidades actuales de nuestros/as estudiantes y de nuestra sociedad.

Nos animamos a cambiar a la Web 2.0. ¿Nos animamos a cambiar la Educación?